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ALCEST, simplemente sublime.

Sobre la calle algunos true blackers daban ese alivio de que aún no empezaba, pero la horda ya había ingresado y esperaba sin calma en las escaleras de casi dos pisos abajo del salón de eventos cerrado; el primer piso estaba repleto. Cuando entré, me dirigí a la gradería de siempre, desde allí se veían alrededor de 300 personas, muchos de ellos menores de edad. Apareció Sylvaine desde Noruega, con un repertorio acústico de cuarenta minutos de un rock etéreo, al parecer bastante aburrido para los espectadores.

Alcest salió a escena con la intro de “Wings”, en seguida, vi colores por la sala oscura con “Opale” para darle paso a la claridad del “Summer’s Glory” y volver a la colorida elevación con “Là où naissent les couleurs nouvelles”. Retornan al “Shelter” con la luminosidad de “L’éveil des muses” y la brisa serena que meció las almas enaltecidas en “Voix sereines”. Una pausa de agradecimiento anunciaba la ascensión al olvido con “Autre Temps” para quedarnos en el aire. Con riffs más black “Les iris” invocaron a su primer álbum para en definitiva suspenderse en el tiempo y desaparecer con “Souvenirs d’un autre monde”. El turno ahora es para su álbum 2010 y el sollozo que cae por la belleza de la música que nos brinda el alma libre de Neige, solo restó balbucear la melodía de “Sur l’océan couleur de fer” y finalizar con “Percées de lumière”, donde Neige gruñió enérgicamente por segunda vez en la noche “para ofrecerme un segundo nacimiento”, una “Délivrance”.

Fueron 1.15 minutos con muchos de sus temas principales y recorriendo cada álbum en un espectáculo único, inolvidable, sobrecogedor, radiante, feliz, sereno, sencillo, íntimo y de protección, en pocas palabras, hermoso; una levitación completa para continuar. Estaba muy expectante de ver a una de las bandas más importantes del metal oscuro y underground de la última década; los franceses renovadores del black metal, en tiempos donde la segunda ola ya no genera interés y el metal/deathcore rige en la movida. Infortunadamente, Alcest no es muy conocida en nuestro país, al igual que el estilo expuesto por ellos.

Por otro lado, mi imaginario de Neige era el de un tipo bastante taciturno y sin señales de humanidad, pero encontré a un músico que transmite apacibilidad y alegría; siempre se le veía sonriendo, impresionado y completamente agradecido con sus fanáticos latinoamericanos, en muchas ocasiones simplemente se detenía al lado de los retornos a observar con un sonrisa de amabilidad como tanta gente apreciaba su música y miraba detenidamente las caras de las personas y les sonreía cuando le correspondían su mirada , incluso lo hizo conmigo, y así durante todo el concierto. Algunas veces tocaba de espaldas al público, siempre fue muy observador, me pregunte ¿esto es black? ¿esto es el shoegaze? ¿qué es esto tan feliz y tranquilizador? Y no me importo, también sonreí…

Imágenes y reseña: Aemia

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