Reseñas Conciertos

RIOT V EN BOGOTÁ: Cinco décadas de legado y una nueva etapa sobre el escenario

Pocas bandas estadounidenses pueden presumir de una historia tan influyente como Riot. Fundada en Nueva York en 1975 por el guitarrista Mark Reale, la banda se convirtió con el paso de los años en una referencia obligada del heavy metal tradicional gracias a trabajos como Fire Down Under y especialmente, ThunderSteel, álbum que redefinió el sonido de la banda y la acercó al naciente speed metal de finales de los años ochenta.

Tras el fallecimiento de Reale en 2012, la continuidad del proyecto parecía improbable. Sin embargo, la decisión de adoptar el nombre Riot V permitió preservar el legado del fundador sin reemplazar su figura. Desde entonces, la banda ha mantenido una producción constante con discos como Unleash the Fire , Armor of Light y Mean Streets, trabajos que evidencian una agrupación enfocada en seguir componiendo nuevo material, en lugar de limitarse al circuito de la nostalgia.

La gira de 2026 representa además el inicio de una nueva etapa con la incorporación de un nuevo vocalista. Asumir un repertorio interpretado durante más de una década por Todd Michael Hall no era una tarea menor, pero la transición resultó natural. Su desempeño en Bogotá mostró solvencia técnica, buen registro y el criterio suficiente para respetar la identidad de las composiciones sin caer en la imitación.

Aunque la formación ha cambiado con los años, Mike Flyntz y Don Van Stavern continúan siendo el eje musical de Riot V. Ambos representan el vínculo más sólido entre la etapa clásica y la actualidad del grupo, manteniendo un nivel interpretativo que explica por qué la banda sigue siendo una referencia dentro del heavy metal estadounidense.

Durante cerca de noventa minutos, el repertorio recorrió distintas etapas de la carrera de Riot. El protagonismo recayó, como era de esperarse en su master piece de 1988 Thundersteel, asi todos cantaron al unisono canciones como Fight or fall, Flight of the warrior, Bloodstreets, Johnny’s back, y los ya clásicos Take me back, Road racin’ y Swords and tequila, piezas que siguen definiendo la identidad de la agrupación y que mantienen intacta su efectividad en directo. La selección también permitió equilibrar material histórico con composiciones de la etapa reciente, mostrando una banda que entiende su pasado sin depender exclusivamente de él.

La respuesta del público confirmó que Riot V conserva un espacio importante entre los seguidores colombianos del género. Más allá de la celebración de los cincuenta años de la banda, el concierto dejó la impresión de estar frente a una agrupación plenamente vigente, capaz de interpretar con autoridad un catálogo que ha influido en generaciones de músicos.

Lejos de convertirse en un simple ejercicio de nostalgia, la presentación en Bogotá reafirmó que Riot V ha sabido construir una identidad propia sin romper el vínculo con la obra de Mark Reale. Esa combinación entre respeto por la historia y capacidad para evolucionar explica por qué, medio siglo después de su fundación, el nombre Riot sigue ocupando un lugar de relevancia dentro del heavy metal internacional.

(lamento no hacer una reseña o mención de los artistas nacionales, pero ingresé al evento como público, adquiriendo mi entrada, y llegué prácticamente finalizando la última banda local).

Alonso Baquero Hurtado

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