Ya se avecina Rock Al Parque. Se han anunciado bandas preseleccionadas, jurados también, se rumoran los invitados internacionales y el debate de nunca acabar no demora en comenzarse a calentar. Ya comienzan a verse en foros y comentarios las quejas de rutina: que tal banda es una caspa, que tal jurado es un vendido, que porque no metieron la banda que me gusta, que el metal siempre lo marginan, que eso no es rock sino rosca al parque, etc.
Es innegable que el festival nació con la intención de servir como vitrina del rock distrital y ofrecer a las bandas y publico un espacio para departir dentro del slogan de “convivencia ciudadana”. Para nadie es secreto que la propuesta nació de un conjunto de buenas intenciones de algunos “idealistas” del rock que comulgaban por el concepto de escena y la capacidad y conexiones de otros que vieron en este la posibilidad de llenar sus bolsillos y servir a sus propios intereses a costa del rock distrital.
Bandas, seguidores del rock y muchos más se emocionaron inicialmente con la idea de contar con un espacio que sirviera para ayudar a promover y hacer no solamente una escena más grande sino también unificada. El metal fue la fuerza que se hizo sentir con mas imponencia en los inicios del festival y de ahí es fácil entender que la escena del metal haya desarrollado un fuerte sentido de pertenencia para con el mismo. El reflejo latente de este sentido de aprehensión se evidencia cuando son los metaleros precisamente los que más se pronuncian al respecto.
El metal tenía voz y voto porque metaleros estaban de un modo u otro involucrados con la organización y las decisiones que se tomaban. Desafortunadamente para muchos, la bestia se creció, adquirió personalidad propia, cambio de manos y se convirtió en un centro de manejo de influencias e intereses creados en donde el mismo grupo de amigos, lagartos, “personalidades” y “eruditos” del rock se tomaron las riendas de lo que sucede tras bambalinas a pesar incluso de las buenas intenciones de la dirección del festival.
Finalmente, con los años nos hemos visto sometidos cada año a un festival donde unos cuantos hacen lo que quieren a pesar del clamor del público. Un festival que dentro del marco de la tolerancia se ha convertido en vitrina de ritmos fusión e incluso electrónica en una ocasión. Un espacio que gradualmente sirve más a los gustos de las masas y pues es de esperarse al ser un espectáculo masivo concebido para la tolerancia y la convivencia de toda la ciudadanía. Como consecuencia, Rock Al Parque nunca va a satisfacer a todos y mucho menos a los metaleros.
Criticar el festival no lleva a nada, no importa que digan. Nada va a cambiar a menos que los que manejan el mismo así lo quieran. Si hay rosca o no, si tocan o no bandas de mi gusto o si a los que toman las decisiones saben de metal o les gusta el mismo no es relevante. Lo realmente importante es que vamos a hacer los metaleros al respecto, como haremos la escena solida, buscar formas de acabar con verdaderos flagelos de la escena y no estar criticando un festival que bien o mal, gústenos o no, está ahí por un fin de semana cada año para que gocemos de algo de música.
Mi intención no es criticar al festival ni ponerme de su lado, simplemente es algo que existe y que especialmente a las bandas que logran formar parte de cada edición, les permite un espacio para aprender, afianzar su puesta en escena y algo de dinero les queda para pagar un par de meses de ensayo.
El metal siempre se ha jactado de ser autónomo, de rechazar el sistema, de dictar sus propias reglas y así lo ha sido con o sin Rock Al Parque. Muchos se ensañan con el festival, pero a mi modo de ver, a este el metal no le debe nada y mucho menos le debe echar la culpa de lo que sucede en la escena. Se le agradece por el espacio abierto a nuestras bandas, por el ambiente de convivencia y por permitirnos ver una que otra banda de nuestro agrado y gratis. Ahí muere, cumplieron con su objetivo. Hay que recordar que Rock Al Parque no se creó para ser el hada madrina ni los salvadores del metal. Ya esta bueno de chillar porque el festival no es solo de metal, dejen de estar repitiendo como loros mojados que al género no se le respeta en Rock Al Parque porque no es así y ya está bueno de estarse lamentando por si le pusieron a su banda favorita o no en el mismo. Si no le gusta el festival no vaya, como sé que muchos lo hacen, de lo contrario asista, disfrute de las bandas de su predilección y punto.
Ese cuento de que los metaleros hacen grande el festival no es más que una leyenda urbana. De los miles que asisten una buena parte son aparecidos que se las tiran de metaleros o rockeros por un fin de semana, otra buena parte son ñeros que con su comportamiento le dan un mal nombre al metalero y una minoría realmente saben que están haciendo ahí. Las ventas de discos de metal nacional no se disparan después de cada edición del festival y la asistencia a conciertos de metal en vez de mejorar es cada vez más paupérrima.
Si de verdad les duele el metal y la escena, no boten sus energías en buscarle el pero a Rock Al Parque. Limítense a lo básico, paguen la entrada a los shows, compren la música original, repudien la piratería, especialmente cuando se trata de bandas nacionales. Si todo el mundo paga las entradas a los shows, los organizadores no pierden plata y les pueden poner las bandas que quieran ver. Si compran la música de las bandas nacionales, ellos podrán sacar más discos y hacer más cosas que eventualmente beneficiaran a la escena.
Si quieren criticar, marginar y repudiar a alguien, háganlo contra aquellos gamines que llegan a quererse meter por la fuerza a los shows; a los ladrones que piratean la música de nuestras bandas nacionales; a los ñeros que escudados detrás del adjetivo “metalero”, sin tener el mas mínimo amor o consideración por esta escena, con sus actos de atorrancia y vandalismo ponen por el piso la reputación del metalero; a los mercenarios de la música que solo pretenden lucrarse con nuestro amor por el metal sin pensar en el beneficio de la escena, que solo piensan en sus bolsillos, que como vampiros chupa sangre han desangrado la escena; a esos es que hay que atacar.
Entonces dejemos de estar tirando la piedra al lugar equivocado. Con o sin Rock Al Parque, las bandas seguirán tocando y grabando, los promotores continuaran tratando de poner bandas en escenarios para que podamos disfrutar de ellas y si nos apropiamos de nuestra escena SOLO NOSOTROS la haremos grande, no el estado, ni la sociedad y mucho menos Rock Al Parque.
Par ahí andan en la red con la idea de un Metal Al Parque, eso no cambiara nada, al igual que Rock Al Parque ni le quita ni le pone a la escena, solamente servirá para satisfacer los egos y la avaricia de unos cuantos. Igualmente mientras la escena no sea una sola, algo de esa magnitud no tendrá sentido, solamente es una idea por el momento y ya entre metaleros se están echando mierda. Ya me imagino donde se concrete un festival de metal -gratuito o no- al “brutalero” rajando porque hay mucho “gay” metal; al heavy argumentando que hay mucha “bulla”; el blackero radical escupiendo blasfemias porque eso está lleno de “caspas”, y así sucesivamente…
Empecemos por unirnos en un concepto unificado: ESCENA COLOMBIANA DEL METAL, el resto son maricadas y ganas de hablar mierda!!!!!!!!!!!!!
