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De Blackwater Park a The Last Will and Testament: el recorrido de Opeth

Hablar de Opeth es hablar de una banda que ha hecho de la evolución una parte central de su identidad. Desde su formación en Suecia en 1990, el grupo ha transitado por distintas etapas sin quedar atrapado en una sola definición de metal. Bajo el liderazgo creativo de Mikael Åkerfeldt, su música ha conectado el death metal con el rock progresivo, el folk y sonidos más cercanos al rock clásico. Esa mezcla le ha permitido construir un catálogo amplio, en el que conviven composiciones agresivas y piezas de tono contemplativo, a menudo dentro de un mismo álbum.

Uno de los momentos decisivos de su carrera llegó con Blackwater Park, un disco que acercó a Opeth a una audiencia internacional y que suele mencionarse entre sus obras fundamentales. Su atractivo está en la manera en que combina riffs pesados, voces guturales y pasajes acústicos sin que el resultado se sienta como una simple suma de estilos. La canción que da nombre al álbum, junto con “The Drapery Falls”, ilustra la habilidad del grupo para sostener desarrollos largos y crear tensión mediante cambios de intensidad.

En vez de repetir una fórmula, Opeth construye paisajes musicales que se transforman gradualmente. La banda continuó explorando extremos con Deliverance y Damnation, publicados en una etapa especialmente fértil. El primero conserva una energía sombría y contundente; el segundo se aleja de la agresividad para privilegiar guitarras limpias, teclados y una atmósfera melancólica.

Escuchados en conjunto, ambos discos muestran que Opeth no consideraba la suavidad como una pausa entre momentos pesados, sino como un lenguaje con valor propio. Esa decisión ayudó a consolidar una audiencia dispuesta a seguir al grupo incluso cuando cambiaba de dirección.En trabajos posteriores, como Ghost Reveries y Watershed, Opeth profundizó su vínculo con el metal progresivo. Las composiciones se volvieron más intrincadas, con estructuras que podían incluir múltiples secciones, variaciones rítmicas y contrastes vocales. “Ghost of Perdition”, uno de los temas más conocidos de la banda, resume esa ambición: combina fuerza, melodía y cambios inesperados sin perder un hilo narrativo. Para muchos oyentes, este tipo de canción explica por qué Opeth puede resultar atractiva tanto para quienes buscan riffs intensos como para quienes disfrutan de la arquitectura musical.La historia no se detuvo en sus clásicos.

The Last Will and Testament, publicado en 2024, forma parte de la etapa más reciente del grupo y muestra que Opeth sigue trabajando con conceptos, atmósferas y composiciones elaboradas. Su discografía, de 14 álbumes de estudio según las fuentes consultadas, permite seguir el desarrollo de una banda que ha cambiado de sonido sin renunciar a su sello: la atención a los detalles, el gusto por las narrativas oscuras y la búsqueda de contrastes.

En sus videos y materiales audiovisuales, esa dimensión teatral y atmosférica también contribuye a presentar el universo de cada canción.

Ese recorrido será parte del contexto del concierto del 8 de noviembre de 2026 en el Royal Center de Bogotá, en la carrera 13 #66-80. Las puertas abrirán a las 6:30 p. m. y el show está programado para las 8:30 p. m., sujeto a cambios.

Las entradas se ofrecen por Ticketmaster Colombia, con precios finales de $182.000, $230.000 y $288.000 para las distintas etapas de admisión general. La función es exclusiva para mayores de 18 años; además, hay condiciones específicas para personas con movilidad reducida, embarazo y el ingreso de animales.

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